Por el Dr. Juan Carlos Pérez Olmedo
El melanoma es, sin duda, uno de los tumores más agresivos, impredecibles y desafiantes a los que nos enfrentamos en la oncología moderna. Aunque la llegada de la inmunoterapia y las terapias dirigidas ha supuesto un antes y un después en su abordaje, todavía existe un porcentaje considerable de pacientes que experimentan resistencias, toxicidades limitantes o progresión de la enfermedad.
En este contexto, la modulación del microambiente tumoral mediante estrés oxidativo controlado emerge como una línea de investigación complementaria de enorme interés. A lo largo de los años, lo observado en la investigación experimental y, especialmente, lo vivido con distintos pacientes me ha llevado a una convicción: creo que el melanoma responde al ozono médico, especialmente cuando se administra por vía intraperitoneal (IPO3).
De la investigación experimental a la práctica: el precedente preclínico
El interés por la vía intraperitoneal en tumores sólidos cuenta con antecedentes experimentales de notable interés científico. Uno de los más gráficos e ilustrativos fue comunicado por el Dr. Siegfried Schulz y sus colaboradores en el prestigioso International Journal of Cancer, en una respuesta a una carta de Velio Bocci publicada en 2008.
En esa comunicación se describió una observación veterinaria extraordinaria: una perra de raza Yorkshire Terrier, de 11 años, con un melanoma maligno en la nariz, según el diagnóstico veterinario. Los autores documentaron fotográficamente un cambio importante en la lesión después de cinco días de tratamiento con neumoperitoneo de oxígeno-ozono. También señalaron que el tejido tumoral necrosado fue retirado mediante una breve intervención quirúrgica. El caso aparece en la respuesta de Schulz y colaboradores a Bocci, cuyo pasaje está recogido en el registro bibliográfico de OpenAlex.
Esta observación invita a pensar que la administración intraperitoneal podría tener efectos más allá de la zona donde se aplica, y abre preguntas sobre su influencia en las defensas del organismo, la oxigenación de los tejidos y el entorno del tumor.
La evidencia documentada: el caso publicado en AME Case Reports
Llevando esta línea de investigación a la clínica humana, tuvimos la oportunidad de publicar en la revista médica AME Case Reports el artículo titulado:
«Respuesta metabólica sostenida en melanoma metastásico después de la terapia con ozono intraperitoneal: un caso clínico».
En este reporte se documentó cómo, tras el protocolo de IPO3, se constató mediante PET-TC una respuesta metabólica sostenida: una disminución de la actividad tumoral observada en las imágenes, en un escenario de enfermedad diseminada. Un resultado que refuerza nuestro interés por seguir investigando esta vía.
Persistió, sin embargo, actividad en una lesión suprarrenal, que también recibió radioterapia focal. Como explicamos en la publicación, este caso permite describir la evolución observada, pero no establecer por sí solo que IPO3 fuera la causa de la mejoría.
La voz de la clínica diaria: más allá de los ensayos
La literatura médica es imprescindible, pero la experiencia acumulada a pie de cama y a lo largo de décadas es la que verdaderamente aporta perspectiva clínica:
Recuperación funcional y de calidad de vida (en 2009)
Atendimos a un paciente con melanoma avanzado en una situación clínica límite: confinado en régimen cama-sillón, con un estado funcional severamente deteriorado. Se le pautaron dos ciclos de IPO3. Ya tras completar el primer ciclo, el cambio fue rotundo: no solo superó la postración, sino que retomó una vida cotidiana plena, volviendo a realizar paseos diarios y a disfrutar de una de sus grandes aficiones, la pesca.
El testimonio de un colega
Tuvimos el privilegio de tratar a la madre de un apreciado colega médico. La respuesta clínica y el alivio sintomático fueron tan notables que el propio hijo —desde su criterio profesional y rigor científico— decidió registrar un testimonio en vídeo para documentar la extraordinaria mejoría en la calidad de vida que experimentó su madre tras el tratamiento. En ese testimonio, su hijo, también médico, comparte cómo vivió la mejoría de su madre.
Una necesidad imperiosa: investigar y profundizar
La experiencia acumulada nos lleva a seguir investigando la respuesta del melanoma a la ozonoterapia y su posible relación con las defensas del organismo, la formación de vasos sanguíneos y la oxigenación de los tejidos.
Los casos descritos —tanto los publicados en revistas científicas indexadas como los vividos en la consulta diaria— no deben quedar como meras anécdotas o éxitos aislados. Estas experiencias refuerzan mi convicción de que el melanoma puede responder al ozono y constituyen una llamada urgente a la comunidad médica y científica para profundizar, diseñar ensayos clínicos reglados y evaluar qué lugar puede ocupar la ozonoterapia intraperitoneal (IPO3) como herramienta complementaria en la lucha contra esta enfermedad.

